No es un viaje para debutantes absolutos en el ciclismo, pero tampoco una prueba de supervivencia. Es una aventura exigente que combina cuatro etapas consecutivas con jornadas de hasta 90 km y un desnivel acumulado de 5000 metros. Necesitas una buena base de resistencia, estar acostumbrado a pasar varias horas sobre la bicicleta y sentirte cómodo pedaleando durante varios días seguidos. Técnicamente, el recorrido transcurre por una combinación de pistas de gravel rápidas, ramblas, caminos pedregosos y algunos tramos de arena donde la bicicleta requiere mayor control y confianza. La dificultad no reside solo en la distancia, sino también en la variedad del terreno y en el carácter salvaje de los paisajes que atravesaremos.